ASOCIACIÓN "LA RESTINGA"

SI QUIERES TRABAJAR EN UN VOLUNTARIADO CON NIÑOS EN PERÚ, ¡VEN CON NOSOTROS A LA AMAZONÍA!

¿DESEAS REALIZAR UN VOLUNTARIADO CON NIÑOS EN PERÚ?¿QUIERES CONOCER COMO TRABAJA "LA RESTINGA" CON LOS NIÑOS DE PUEBLO LIBRE? ¿QUIERES CONOCER MÁS SOBRE LAS TRADICIONES ANCESTRALES DEL AMAZONAS? 

¡VEN A LA RESTINGA!

"La Restinga" de un sólo vistazo

¿ Dónde están?

La asociación La Restinga se localiza en Iquitos, una ciudad en medio del Amazonas a la que sólo se puede acceder en un pequeño avión. Si quieres vivir una auténtica experiencia de voluntariado con niños en Perú, ¡Ven a la Amazonía!

Cómo contactar con ellos

Pagina web: Asociación La Restinga Blogspot

Contacto general: larestinga@gmail.com

Para proyectos y voluntariado:italam@msn.com 

Facebook: ​Página La Restinga

Objetivo

La Restinga se fundó en 1996 con el objetivo de fomentar la atención de las necesidades básicas de los niños del barrio de Belén. El equipo desde sus inicios ha trabajado con niños, adolescentes y jóvenes en situación de riesgo social, con proyectos orientados a la mejora educacional. Los principales objetivos son:
- El fortalecimiento de las capacidades de los niños, adolescentes y jóvenes para potenciar la permanencia en la escuela.
- La creación de espacios lúdicos y creativos para mejorar el proceso de aprendizaje.
- La educación vivencial para interiorizar normas y valores.


¿Buscas un voluntariado con niños en Perú? Consejos

La Restinga se encuentra en Iquitos, una ciudad del Departamento de Loreto, al nordeste de Perú. Cuenta con unos 400.000 habitantes, repartidos en un amplio territorio. Iquitos está situada al margen izquierdo del río Amazonas. Está rodeada por tres ríos que convierten a la ciudad en una especie de isla y por la densa selva amazónica. Al estar en medio de la selva amazónica, es la ciudad más grande del mundo sin acceso por carretera. La única vía de acceso rápida es la aérea. Aunque también se puede llegar en barco. ¿Cómo? Llegando primero a Pucallpa, desde donde salen barcos que navegan por el río Ucayali durante 3-4 días hasta llegar a Iquitos. ¡Tú decides!

Yo personalmente fui de Lima a Iquitos en un vuelo con escala en Tarapoto bastante corto (3 horas aproximadamente) y barato (unos 80 euros). Supongo que dependerá de la fecha en la que busques. El vuelo Madrid-Lima me salió por unos 900, comprándolo en abril. Imagino que se encarecerá cuanto más tardes.

Lo bueno de hacer voluntariado con niños en Perú es que el idioma es el castellano, y gracias a esto puedes llegar más a la gente y pedir ayuda sin problemas si necesitas saber cualquier cosa. Si que es cierto que podrás encontrar gente que hable otras variantes. En Perú hay muchas lenguas indígenas: ¡más de 72! Así que si te mueves por algunas zonas (en Huaraz o Puno por ejemplo), aún escucharás conversaciones en quechua. Pero tranquilo, todos dominan también el castellano.

En cuanto a papeleo, necesitarás pasaporte actualizado (que no caduque en los próximos 6 meses), y no hace falta visado. 1 euro equivale a 4 soles peruanos más o menos. Pero de todos modos será mejor que cambies algo de dinero en el aeropuerto o traigas un mínimo de dinero cambiado desde España, porque necesitarás suelto para moverte en motocarro hasta Iquitos. Te recoge un amigo motocarrista de la Restinga y va a buscarte al aeropuerto para llevarte donde ellos, y debes pagarle en soles. Los desplazamientos en Iquitos no son caros, aunque depende de la distancia claro. La manera más fácil y barata de moverte a todos lados es compartiendo motocarro. Normalmente los voluntarios os movéis juntos, así que suele ser bastante económico.

Comer en la calle es barato (si sabes buscar hay menús entre 8 y 10 soles, 2 o 3 euros) si evitas lo turístico, y además en la casa de los voluntarios podéis cocinar, con lo cual los gastos de alimentación no son muchos si tú no quieres.

También es aconsejable que lleves un certificado de antecedentes penales o naturaleza sexual de la policía (puedes hacerlo pinchando este link) y que vayas vacunado de todas las vacunas recomendadas por Sanidad Exterior, ya que no vas a estar en zonas muy turísticas y el riesgo de contraer enfermedades es mayor. Además de las vacunas ten en cuenta recomendaciones básicas, como beber siempre agua embotellada, no tomar bebidas con hielo o comer de puestos callejeros (sobre todo si se trata de carne poco cocinada), y llevar contratado un seguro médico privado por el tiempo de tu estancia. 


¿Cómo empecé a buscar?

Tras haber vivido la experiencia en 2015 en Chazon, decidí que en el verano de 2016 tenía que volver a trabajar como voluntaria. Estuve barajando la idea de volver a Kenia, pero sentía la necesidad de aprender cosas nuevas de otros países. Perú era un país que de siempre había querido conocer porque me asombraba su diversidad cultural y su historia Inca. Por mi experiencia anterior, ya sabía que no iba a ser fácil encontrar un proyecto de voluntariado con niños en Perú de las características que yo buscaba. Como casi siempre, la mayoría de las veces la información iba enfocada a proyectos en los que además de costear tu vuelo, comida y alojamiento, debías aportar una cantidad de dinero para el programa de voluntariado en cuestión, y la estructura de trabajo me parecía demasiado organizada. Estuve más de dos meses buscando sin éxito alguno hasta que comencé a buscar en blogs y comentarios de otros voluntarios. 


¿Cómo encontré a La Restinga?

La verdad es que encontré la Restinga por pura casualidad. Tras meses intentando encontrar un voluntariado con niños en Perú donde poder colaborar de manera independiente (sin tener que pagar un programa de voluntariado) y hasta que no comencé a buscar en blogs de otras personas y en las típicas páginas de google que se quedan rezagadas, no di con la Restinga. 

Fue a través de un comentario de un voluntario que en un blog hablaba sobre un artículo de una revista peruana. Tras mucho investigar encontré el archivo pdf donde leí sobre el trabajo de esta asociación en la barriada de Belén y entonces busqué en google "La Restinga". Di con un blog en construcción y un correo electrónico, a través del cual me puse en contacto con Ítala, la directora y creadora de estos proyectos tan fantásticos en los que están inmersos mis amigos restingueros. Ítala es encantadora (como todo el equipo restinguero) y me comentó los proyectos que llevaba a cabo la Restinga. Me dijo que mi perfil era muy necesario en uno de sus proyectos: Educarte, un programa de refuerzo educativo con niños en situación de riesgo social en una barriada llamada Belén. Debía reforzar matemáticas y lecto-escritura además de participar en talleres de educación en valores.

Me encantó la idea y me puso en contacto con Iris y Agar, las profes que llevaban a cabo este proyecto con los niños de Belén. Me comentó que otro voluntario y yo trabajaríamos con ellas, y que cada uno serviría de gran ayuda, puesto que tanto Iris como Agar llevaban solas a unos 30 niños cada una y necesitaban mucha ayuda para poder proporcionar a estos niños una atención adecuada. Además no daban abasto para programar y fabricar materiales para los niños, ya que debido a la falta de financiación y recursos que tenían no podían permitirse la compra de materiales ni libros para trabajar con ellos. Debido a esto, agradecen muchísimo que lleves cosas de España (libros de cuentos, material escolar...) Pensé que si algún voluntariado con niños en Perú necesitaba de manos, era este. Así que, compré el vuelo y... ¡al Amazonas!


¿Dónde está La Restinga?

Como ya sabrás si has estado leyendo, la Restinga se encuentra en Iquitos, una ciudad en medio del Amazonas sin acceso por carretera. La ciudad es muy particular, rodeada de agua y de selva, y plagada de moto carros (una especie de motos-taxi que llevan un carro atrás y son el medio de transporte más común).

Antaño, fue una ciudad próspera por su situación geográfica y la riqueza de recursos naturales, como el caucho y el petróleo. Hoy en día, la principal actividad económica es el turismo. Es precisamente la afluencia del turismo, con la que Iquitos se ha encontrado una problemática traumática en su población: el turismo sexual y la explotación sexual infantil. Este hecho, unido a una inestabilidad política social y económica de la zona, provoca en la población un alto grado de pobreza, y por esto los menores que provienen de familias marginales y muy humildes, se convierten en una población vulnerable y de alto riesgo social. 

Los denominado Nats (niños y adolescentes trabajadores), salen a la calle a buscar recursos económicos fáciles poniendo en riesgo su integridad física y su desarrollo personal. Muchos dejan de asistir a la escuela puesto que se quedan en la calle hasta altas horas de la noche, para poder conseguir dinero fácil. Por lo tanto el nivel de absentismo escolar es enorme, y las tasas de fracaso y abandono escolar son de las más altas de todo Perú. Algunos acaban viviendo en la calle, en bandas y consumiendo drogas o viviendo de la prostitución. En este marco social y cultural, es donde nace la asociación La Restinga, en el año 1996.


¿Cómo es la vida en Belén?

Belén es la barriada más apartada de Iquitos, de ahí que sus habitantes se consideren un pueblo independiente y se autodenominen "Pueblo Libre". Está dividido en Alto Belén y Bajo Belén y su principal atractivo es su mercado: sorprendente y autóctono. La mayor parte de la población de Pueblo Libre vive del comercio en el mercado.

La barriada de Belén también es popularmente conocida como "las favelas del Perú" o como "La Venecia Amazónica". Su nombre se debe a su arquitectura: la vida está condicionada por la crecida y descenso del río Itaya, de modo que las casas son chabolas de madera y techos de latón sostenidas por altos palos que evitan inundaciones en las casas durante las subidas del río. Durante la época de crecidas, te moverás en peque-peque o canoa. Pero si vas en la época que yo estuve (agosto), caminarás sobre tablas a modo de puentes que evitarán que pises el suelo altamente contaminado. 

Las condiciones de vida en Belén dejan mucho que desear. Es un barrio muy afectado por la contaminación del Itaya, no hay sistema de alcantarillado, recogida de basuras ni agua potable, y los desechos y la suciedad son parte del paisaje. Los niños viven rodeados de basura y están expuestos a enfermedades y desnutrición. No hay baños en las casas, si no fosas públicas muy apartadas de las viviendas, lo que aumenta notablemente en número de abusos sexuales infantiles cuando los pequeños van solos en mitad de la noche a hacer sus necesidades. Las pésimas condiciones de vida y la pobreza extrema hacen de Belén un lugar donde los niños son "carne de cañón": la delincuencia, alcoholismo, maltrato de género y abusos infantiles es elevado.

Esto ha hecho que el gobierno peruano insista en trasladar a los habitantes de Pueblo Libre a una barriada más cercana a Iquitos y con mejores condiciones de vida. Sin embargo, esto supone un problema para los habitantes de Belén, que viven exclusivamente del comercio del mercado y disponen de muy pocos o ningún recurso para poder trasladarse a diario hasta allí.

Debido a todas estas características, no es recomendable que vayas solo a Pueblo Libre. Siempre bajarás acompañado del equipo de la Restinga y debes evitar llevar a la vista cámaras o teléfonos móviles. Pero tranquilo, una vez que vas con precaución, verás que los habitantes de Pueblo Libre son encantadores y podrás compartir momentos inolvidables con ellos. ¡Las puertas de sus casas siempre estarán abiertas para ti!


¿Cómo es tu trabajo diario en un voluntariado con niños en Perú?

La Restinga cuenta con diversos proyectos en Belén en los que necesitan tu ayuda: CreaBelén, Vídeo y Ciudadanía, Huertos flotantes, y Refuerzo Educativo. Aquí puedes conocer más estos proyectos en caso de que te interese especialmente colaborar con alguno de ellos. Yo voy a hablarte aquí del proyecto de refuerzo educativo en el que yo colaboré durante un mes: el proyecto Educarte. 

Para que te sitúes: en general, el sistema educativo peruano deja mucho que desear, pero aún más en zonas desfavorecidas como Pueblo Libre. En muchas ocasiones los alumnos sufren abusos y maltrato físico en la escuela por parte del mismo profesorado, y la atención individual no es suficiente: los niños que no aprenden a leer o escribir van pasando de curso como si nada. A esto hay que sumarle el contexto sociocultural: las familias humildes acostumbradas a trabajar de la agricultura, la artesanía y el mercado, no dan importancia a la escolarización de sus hijos y muchas veces les mandan a trabajar con ellos al negocio familiar. 

Educarte es un proyecto que se centra en detectar necesidades y ofrecer refuerzo educativo en matemáticas y lecto-escritura a niños que sufren absentismo escolar en el barrio de Belén, donde la tasa de fracaso y abandono escolar es de las más altas de Perú. Como no tienen medios para atender a todos, el equipo de la Restinga realizó una selección. Visitó los colegios de Belén para hablar con los profesores y saber qué niños o niñas eran los más necesitados de ayuda y refuerzo educativo. Tras optar por unos 50 alumnos, el segundo paso fue visitar a las familias y solicitar permiso para trabajar con sus hijos por las tardes. Alquilaron un par de locales dentro del barrio y desde entonces cada tarde acuden durante más de 3 horas a enseñar a leer y escribir y practicar calculo básico con todos los niños. El trabajo que realizan es inmenso, y si quieres trabajar de verdad en un voluntariado con niños en Perú, ¡tienes que ir con las pilas cargadas!

Entre tus tareas está el ayudar por las mañanas (aproximadamente desde las 9 am) en la oficina. Allí trabajarás a diario codo con codo con Iris y Agar, analizando el progreso de los niños, coordinando actividades, estudiando los contenidos básicos que están trabajando en la escuela, y diseñando recursos y materiales que hagan más atractivas las clases de apoyo. Son súper abiertos y reciben con alegría cualquier tipo de idea o actividad que se te pase por la cabeza, poniéndolas en práctica contigo. Es un equipo deseoso de aprender nuevas ideas y compartir los recursos que ya utilizan. Trabajar con ellos es de verdad un placer. 

Descansas un par de horas para comer y prepararte, y a eso de las 2.30 pm tienes que ir de nuevo a la oficina, cargarte de los materiales que necesitas para la sesión de la tarde, y salir afuera a pillar un motocarro, una especie de moto que arrastra un carro y te lleva a todos sitios a modo de taxi. ¡A todos sitios, menos a Pueblo Libre! Por la fama que tiene la zona, muchos motocarristas no querrán llevarte, pero siempre para alguno que conoce a los restingueros y te lleva hasta Belén. 

Ahí va otra de tus tareas, y para mí una de las más divertidas: ir a buscar a los niños. Aunque saben que tienen clases de apoyo, muchos de ellos están jugando en la calle y no tienen horario. Como dije antes, algunas familias se despreocupan del tema educativo, y te toca ir casa por casa recogiendo a los niños que suelen faltar. Es súper interesante conocer sus casas, sus familias, el entorno donde viven. Una vez los recoges (en canoa si es en época de crecidas y caminando si es época seca) vas al local ¡y empiezas las clases!

Al salir sobre las 6 pm puedes acompañar a los niños a sus casas, y luego tienes dos opciones: puedes subir a Iquitos y terminar tu jornada, o bien quedarte con Jackson, otro miembro del equipo.

Jackson lleva unas clases de educación en valores donde realizan visionados de películas o documentales, charlas y debates con jóvenes de entre 12 y 18 años. Este proyecto se centra en evitar el sexismo, racismo o discriminación entre los jóvenes de Belén como medida futura de evitar la violencia de género y asegurar la mejor convivencia de los chavales. 

Puedes hacer lo que quieras. Pero yo te recomiendo que acudas a las clases todas las veces que puedas. Son muy amenas y divertidas y aprendes muchísimo sobre las percepciones de los chavales. Te sorprenden con sus reflexiones y escuchan atentamente todo lo que tengas que opinar de cualquier tema. En mi opinión las visitas con Jackson y sus chicos son súper enriquecedoras y te ayudan un montón a entender Belén y Perú y a sentirte parte de su realidad. Tu participación es todo lo activa que quieras. 

Así que si te unes a los talleres de Jackson, tu trabajo acabará a eso de las 8 pm. Y luego, vuelta a casa.

Los fines de semana los tienes libres para visitar la zona, ¡y hay cosas maravillosas alrededor! Isla de Monos, la comunidad de Puerto Prado y sus bonos, el puerto de Nanay, y la misma selva del Amazonas. Todo un mundo nuevo por descubrir. ¡Lee más sobre estos sitios en el blog!


Nuestra huella

Además de ayudar en la tarea de enseñar a leer y escribir a muchos peques y colaborar con ellos en todas las programaciones de sus actividades y creación de materiales, los voluntarios llevamos desde España muchas cosas que nos habían dado amigos y familiares: cuadernos, colores, rotuladores, plastilinas, moldes, y cantidad de libros de cuentos que recibieron allí con total agradecimiento. Pudimos hacer uso de los recursos que llevamos con nuestros niños y todo les encantó. Además de eso, Manolo y yo realizamos un reportaje fotográfico que posteriormente nos sirvió para poner en marcha un proyecto de recaudación de fondos para la Restinga a través de calendarios de mesa.

Confío en que nuestra estancia allí fue de gran ayuda. Y desde aquí quiero dar gracias a la Restinga y a todo su equipo por acogernos y hacernos sentir de la familia, y por enseñarnos tantas cosas valiosas y tantas realidades.

Si de verdad buscas vivir una experiencia auténtica de voluntariado con niños en Perú, ¡no dudes en trabajar con Ítala y su equipo restinguero! Es de lo mejor que te vas a encontrar en el mundo del voluntariado autogestionado.


¿Cómo fue la convivencia con los voluntarios ?

Vivir con los voluntarios en Iquitos fue toda una experiencia. Normalmente vivimos todos en la casa de Silvia, una mujer allegada a la Restinga que dispone de una casa donde alquila habitaciones por un precio mensual muy asequible. En mi caso, ya no había sitio en la casa de Silvia, ¡pero tuve la suerte de encontrar una habitación al mismo precio (unos 250 euros al cambio por un mes) que se alquilaba justo al lado, de una señora encantadora que me trataba como si fuera mi madre! Aunque la mayor parte del tiempo lo pasaba en el salón de Silvia, con los demás voluntarios. Allí tuve la oportunidad de compartir comidas, momentos, charlas y de conocer a mucha gente de muchos países que trabajaban en diversos proyectos de voluntariado con niños en Perú, no sólo de la Restinga. ¡Saludos a Lucas, Sara, Clara, Manolo, Noe, Maggie, Johannes y todos los que tuve el placer de conocer!

Además de esto, Iquitos es una ciudad vibrante. Los "queques" o tartas deliciosas, sus riquísimos jugos naturales, sus fiestas, sus cumbias, su fauna y flora, y su intensa vida cultural hacen de la ciudad un lugar donde querer quedarte. A pie del Amazonas, tendrás la oportunidad de visitar numerosas comunidades indígenas de los alrededores que viven al lado de la selva. ¡Sus gentes, sus conocimientos ancestrales sobre medicina natural, sus ideales sobre la naturaleza, y sus tradiciones te dejarán flipado! Podrás realizar trekkings en plena selva, dormir allí las noches que quieras y conocer a fondo las creencias indígenas sobre la mitología que aun piensan que habitan en los bosques.

¡Si quieres saber más sobre la mitología amazónica, suscríbete al blog y podrás leer mi libro de cuentos inspirado en las historias que allí me contaron!

Si dispones de más tiempo, no dudes en visitar Machu Picchu, la ciudad Inca donde dicen sigue existiendo una energía especial. Yo visité además Arequipa, Huaraz y los Andes, y la zona de Cuzco. 

En resumen, si tienes la oportunidad de hacer voluntariado con niños en Perú... ¡visita Perú! ¡vive Perú! ¡siente Perú! Inolvidable.


¿Cómo seguimos colaborando con ellos?

Cuando estuve en Iquitos, mi compañero Manolo y yo realizamos un reportaje fotográfico de Pueblo Libre que puedes ver en nuestra página de Facebook Boquewold Overlanding y en Instagram. Con estas fotos, el septiembre pasado nos metimos de lleno con otros voluntarios restingueros en la fabricación y venta de calendarios de mesa. Comenzamos a venderlos en Navidad, y en abril de 2017 conseguimos recaudar más de 3.000 euros (unos 11.700 soles peruanos) para este proyecto de voluntariado con niños en Perú que tanto nos marcó. Con ese dinero, ayudamos a nuestros amigos de La Restinga a seguir pagando el alquiler de los 2 locales donde trabajaban con los niños de Belén en un momento en el que casi les desahucian por no disponer de financiación para sostenerse. Gracias a eso, a día de hoy siguen proporcionando refuerzo educativo a más de 50 niños de Pueblo Libre. Aquí podéis ver cómo quedó el diseño del calendario. ¡Os seguiremos poniendo al día de los avances en La Restinga a través de nuestro blog!


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