PROYECTO PROCASA HOGAR DEL NIÑO A.C.

CASA HOGAR EN OAXACA, MÉXICO

¿BUSCAS TRABAJAR CON NIÑOS EN MÉXICO? PROCASA HOGAR DEL NIÑO A.C. ES UNA CASA HOGAR QUE ACOGE A NIÑOS DE DISTINTAS CIRCUNSTANCIAS SOCIALES EN LA CIUDAD DE OAXACA

"PROCASA" de un sólo vistazo

¿Dónde están?

Procasa Hogar del niño AC se ubica en la ciudad de Oaxaca, estado de Oaxaca, México, en calle Arista con Bustamante nº 103.

Cómo contactar con ellos

Contacto: procasahogar@live.com.mx

Facebook: Procasa Facebook

Teléfono: 019515145923- +52 19511725043 (Jesús)

Objetivo

Que los niños oaxaqueños de familias desestructuradas puedan tener SEGURIDAD, un techo, comida, aseo, y el derecho a una educación digna para que lleguen a ser hombres de provecho.


¿Quieres ayudar en casas hogares u orfanatos en México? Consejos

La llegada a México no es difícil. Solo tienes que sacar tu vuelo y si eres ciudadano español ni siquiera necesitas un visado previo de entrada. Con el pasaporte basta. En la frontera te sellan tu visado de entrada sin costo por una validez de 180 días. La mayor parte de los estados mexicanos tienen varios aeropuertos, aunque el más internacional es México DF. Nosotros cogimos vuelo a la ciudad de México y de ahí un autobús a Oaxaca. CONSEJO DEL DÍA: COMPRA VUELO DIRECTO DESDE EUROPA, NUNCA HAGAS ESCALA EN EEUU AUNQUE SEA MÁS ECONÓMICO. Nosotros hicimos escala en Bostón y la aduana estadounidense nos puso tantos problemas que casi ni pudimos subir al avión. Normalmente te piden entrar y salir de México desde los EEUU en un período de 90 días, y tienes que presentar un vuelo de vuelta desde EEUU para que te dejen subir al avión. ¡Nosotros solo llevábamos vuelo de ida y tuvimos que hacer un chanchullo a un pantallazo de una reserva falsa de vuelo de vuelta para poder embarcar! Los consejos que podemos darte para moverte por México son los típicos: no te muevas solo y procura moverte de día y con la cantidad de dinero justa encima. La moneda mexicana es el peso o dólar mexicano. Cada euro equivale aproximadamente a unos 21.50 pesos, y puedes comer en la calle por una media de 50 pesos, en algunos lugares como el mercado de periférico en Oaxaca hasta por 20 pesos. 

Los mexicanos son gente adorable, acogedora, cariñosa y familiar, pero debes ser precavido para evitar problemas. La realidad es que por algunas zonas moverse solo no es muy seguro, y menos en Ciudad de México y otras grandes ciudades. En el centro de Ciudad de México, por ejemplo, evita moverte por Pino Juárez o Cuauhtemoc. Siempre los pueblos y ciudades pequeñas son mucho más tranquilos. En Oaxaca la vida generalmente es muy tranquila y hay poca delincuencia, la gente anda a todas horas por la calle y está bien iluminado. Si te alojas por el centro es muy seguro en comparación a grandes ciudades. Aún así vayas donde vayas siempre pregunta (si conduces como nosotros) qué carreteras son seguras o qué zonas de cada ciudad es mejor evitar. Si pillas taxi que sea el oficial y durante el día, y si tienes que moverte en coche o bus a otros lugares siempre durante el día. Evita vestir de manera ostentosa, llevar aretes, collares o relojes de oro o plata o ropa de marca: en resumen no llames la atención. No le des a nadie documentos originales: muéstralos sin darlos, lleva copia encima para esos casos y procura no moverte en lugares tumultosos como mercados o bullas con el móvil o la cámara a vista. No es por meterte miedo: en ningún momento nos hemos sentido inseguros en México, hasta día de hoy todito lo contrario. Pero siempre es mejor prevenir que curar y los mismos mexicanos te aconsejan esto que te decimos. 

También es aconsejable que para el voluntariado lleves previamente seguro médico y un certificado de antecedentes penales o naturaleza sexual de la policía (puedes hacerlo pinchando este link)


¿Cómo encontramos Procasa?

En nuestro caso, Procasa y Oaxaca han sido una bendición inesperada. Habíamos mandado nuestra autocaravana en barco desde Bélgica para que llegara a México a principios de noviembre. La idea inicial era partir a Chiapas, a un orfanato llamado Hogar Infantil con el que ya habíamos hablado. Sin embargo al llegar a México nos encontramos con un imprevisto: nos dijeron que nuestra casa móvil no llegaría hasta mediados de diciembre al puerto de Veracruz. Dado que Chiapas pillaba lejos, decidimos buscar algún lugar donde comenzar nuestro proyecto cerca del estado veracruzano, y el estado anexo es Oaxaca. En nuestro pensamientos no estaba conocer Oaxaca, y sin embargo ha sido una experiencia maravillosa dar con Procasa. Llegamos sobre el 29 de octubre, días previos a la tradicional celebración de Día de Muertos, que casualmente se celebra de manera muy arraigada en Oaxaca. El mismo 30 de octubre empezamos a hablar con los locales buscando orfanatos donde ayudar. Con la ayuda de los oaxaqueños dimos con Procasa, llamamos al timbre y nos abrió la puerta Jesús, que amablemente nos invitó a pasar. Le contamos nuestra idea y nos acogió encantado: esa misma mañana empezamos a trabajar con nuestros niños. 


¿Dónde está Procasa?

Para que tengas una buena integración y una experiencia auténtica de voluntariado, es importante que conozcas brevemente el contexto histórico y sobre todo socio-cultural del sitio donde te mueves, sobre todo cuando trabajas con niños de casa hogares. 

Oaxaca es maravilloso, y escribiremos posts sobre todo lo que puedes disfrutar allí de sus riquezas y las hermosas experiencias que hemos vivido. 

Pero necesitas conocer el contexto social del que procede el sector de población con la que vas a trabajar.

Oaxaca es un estado regionalista. Los oaxaqueños son muy oaxaqueños y dentro de Oaxaca también hay mucha división regional: los Istmeños, los Vallistas, los de la Sierra, los de Etla, Tuxtepec, la Costa…

Aquí te encuentras la doble cara de la moneda. Es un estado muy indígena, muy conservador de sus costumbres y tradiciones, lo cual es hermoso, pero a la vez es un estado con conflictos regionales y sociales. Hay pueblos enfrentados con otros por motivos que ni ellos recuerdan: los istmeños por ejemplo, tienen mala fama por haber ayudado a los franceses a entrar en el país durante las colonias.

Un 60% de la población sobrevive del trabajo artesanal, y el autoconsumo, algo hermoso, tradicional, y auténtico. Pero a la vez, aunado a esto, existen altos índices de analfabetismo, desnutrición, y personas carentes de servicios básicos. Sigue existiendo una alta tasa de machismo: las mujeres realizan todas las tareas del hogar y están subordinadas al hombre. Se casan demasiado jóvenes, y por consiguiente tienen más hijos de los que pueden mantener o de los que desean. Muchos hijos no son deseados.

Muchos sufren el abandono de sus padres por no poder mantenerlos, que emigran y los dejan con vecinos o familiares y no vuelven nunca a verlos. Y de ahí cantidad de abusos sexuales que los niños padecen por los mismos que se quedaron a su cargo. Los más pequeños son vulnerables, y están expuestos a todo. Muchos no van a la escuela porque no tienen quien los lleve. En los suburbios hay mucha prostitución, alcoholismo y drogadicción. Los niños son abusados por parte de clientes de burdeles mientras su madre trabaja, por propios familiares o vecinos, golpeados por sus padres alcohólicos, o abandonados por sus familiares drogadictos. O bien sino abandonados, muy descuidados, lo cual es a veces peor, puesto que no tienen los cuidados básicos de higiene, salubridad, educación, nutrición ni seguridad, y lo más importante, carecen del amor y el afecto de las personas para ellos más importantes, que son sus padres, aun encontrándose a su cargo.

Existen multitud de casas hogares y orfanatos, pero no tantos como debiere. Y, por desgracia, por la falta de control y protección por parte del estado y el alto índice de corrupción en la justicia de todo México, también hay muchas casas hogares donde no son bien tratados ni cuidados.

A pesar de esto, afirmamos: Oaxaca tiene algo mágico. No todo el estado es sí, obviamente. Por lo general es un estado seguro y acogedor. Sus costumbres indígenas tan enraizadas y arraigadas, el corazón y el carácter de sus gentes, el ambiente de los mercados, los colores, los olores, la música, la gastronomía. Las comunidades y la naturaleza. 

Nosotros solo tenemos buenos recuerdos y buenos aprendizajes. La humildad de sus gentes es una lección de vida. Como no teníamos aún autocaravana, tuvimos que convivir en un hostel llamado Hostal San Pueblo. Su dueño Gabriel, no solo nos ayudó económicamente tras escuchar nuestro trabajo, sino que nos ha ayudado en muchísimos más aspectos durante nuestra estancia en Oaxaca. Su mujer Bris es un primor y aun recuerdo la risa de su niñita Sofi, de 5 años, al entrar en mi habitación cada tarde para jugar a ponys, vacas y dinosaurios. Gabo se ha convertido verdaderamente en un amigo al que recordamos con cariño y con el que seguimos en contacto a día de hoy. Gracias a él hemos conocido a su familia, sus amigos y muchos rincones mágicos de Oaxaca. Conocimos a Doña Panchita y Lino, a Diego y Lico, que nos enseñaron los quehaceres de un rancho y cómo se pesca en Huatulco. A Don Toño y su familia, con los que convivimos en la comunidad de Escobilla y tuvimos la enorme suerte de presenciar el desove de la tortuga golfina y aprender de todos sus conocimientos sobre el mar. Con todos ellos hemos compartidos interesantes conversaciones, historias, carcajadas y buenos ratos y memorias. Nuestra casa será su casa siempre que deseen. Les recordamos con todo el cariño del mundo.


¿Cómo es la vida en Procasa?

Procasa da acogida a 14 niños que provienen de diversas circunstancias sociales. Como habrás leído, la mayoría tienen familias provenientes de ambientes de drogadicción, golpes, abusos sexuales, alcoholismo, prostitución y pobreza extrema. Llegan a Procasa de manos de familiares o vecinos que desean darles una vida mejor, o bien por retiradas de custodia por parte del gobierno. 

En esta Casa Hogar se aseguran de que los niños tengan un techo, una cama, 3 comidas al día, higiene, ropa, y una educación de provecho. Las visitas por parte de los familiares están abiertas pero son escasas, por desgracia. Aún así los niños de Procasa crecen como hermanos: esta Casa Hogar intenta día a día que los niños se críen en un ambiente seguro y lo más familiar posible, lejos de peligros y maltratos, ofreciéndoles el cariño que a veces sus familias les han privado. 

Normalmente, los niños se levantan a las 7 am, se asean, desayunan (fruta, cereal, pan, yogur...) y comienzan sus quehaceres. Cada uno tiene asignada una tarea para responsabilizarse del cuidado del hogar, ya sea barrer la cocina, el patio, el dormitorio, o servir la mesa. Además, cada uno debe fregar sus platos, ordenar sus uniformes y útiles escolares y hacer sus camas. Tras esto, tienen juego libre hasta las 10- 10.30, cuando llega Jesús.

Jesús es el profesor que de manera voluntaria acude cada mañana a Procasa para atender pedagógicamente a los pequeños. Prácticamente actúa de papá y maestro y es el referente y el encargado de la educación y la organización de actividades educativas de los menores de Procasa. Él se encarga de la educación diaria de los peques y de su seguimiento escolar y de organizarles otras actividades como el inglés, una chica que voluntariamente acude dos veces en semana, un maestro de dibujo que va los sábados y una de danza que acude una o dos veces semanales. También les organiza salidas, excursiones y actividades fuera del centro.

Cuando acaban las tareas escolares con Jesús, es la hora del baño y el almuerzo: a las 2 pm salen para la escuela, y regresan a las 7 pm. A esa hora se ponen cómodos, juegan un rato, se asean, cenan, cepillan sus dientes y a dormir.

En esta Casa Hogar también están Doña Gloria, cocinera, Doña Lulú y Doña Claudia, las cuidadoras legales de los pequeños en turnos diurno y nocturno y encargadas de traerlos y recogerlos de la escuela a la tarde. Se encargan también junto con Jesús, de la educación integral de los peques, de su cuidado personal y su educación en valores, así como de intervenciones en situaciones de conflicto. Don Regino, contador del centro, es el encargado de buscar las donaciones de alimentos y otras causas.

El centro parece una pequeña escuela. Tiene una oficina, un almacén y un pequeño patio interior alrededor del cual se distribuyen la cocina, el dormitorio de los niños, los baños y regaderas (duchas) y el lavadero. Seguido hay un patio más grande que es el patio de recreo. Al lado, en la planta baja hay una sala de estudio donde los pequeños trabajan con el profe Jesús el refuerzo escolar. Y en el piso de arriba, había una sala de informática estropeada y una enorme sala que actuaba de basurero. Ahora las hemos reformado y posteriormente os contaremos a fondo qué hicimos ahí. Nos alegra enormemente poder haber colaborado en mejorar la infraestructura de esta casa donde crecen felices estos niños que tienen una oportunidad de salir del círculo de violencia en el que podrían haberse visto arrastrados.


¿Cómo es tu trabajo diario como voluntario?

Realmente Procasa te da la libertad y la facilidad de extender tu trabajo como voluntario hasta donde quieras. Jesús es un amor: cualquier ayuda es buena, ya que está él solito en todo lo pedagógico. Cualquier ayuda por pequeña que sea, la recibe con los brazos abiertos y la calidez de un padre agradecido. ¿Qué puedes ofrecer? ¿Dar clases, atención psicológica, un curso, un taller? Lo que sea lo puedes organizar. Además es uno de los pocos sitios que no te exige una duración concreta de voluntariado. Si puedes asistir una vez en semana, bienvenido seas. Si son dos horas, bienvenido también. En nuestro caso, nos encariñamos tanto que íbamos a diario de 9 de la mañana a veces a 8 de la tarde durante mes y medio. Por las mañanas, mientras Jesús venía, jugábamos con los niños; luego nos dedicábamos a ayudar a Jesús con las tareas escolares. Hemos enseñado mates, historia, civismo, español, inglés y naturales. Hemos explicado, tomado lecciones, corregido deberes, y ayudado a estudiar y sobre todo, a comprender (el sistema educativo mexicano no es mucho de ayudar a comprender sino a memorizar). Allí almorzábamos con ellos y cuando marchaban a la escuela empezaba la albañilería: hemos abierto ordenadores, los hemos arreglado, hemos pintado, lijado, limpiado, ordenado...a veces los niños volvían del cole y seguíamos allí.

Pero sinceramente, sarna con gusto no pica. Sus caras de felicidad nos decían todo. Sólo nos faltó dormir allí, y lo hicimos porque quisimos.

En definitiva, en Procasa tienes la facilidad de que, mutuo acuerdo con Jesús y Regino, puedes organizar tu jornada de trabajo voluntario como desees y cualquier habilidad que puedas ofrecer es bien recibida: la opción te la van a dar. Eso sí, te aconsejo enormemente que te propongas un horario establecido, sea cual sea, y que por favor, lo cumplas. Por la estabilidad de los niños y tu seriedad, y para que verdaderamente tu trabajo cunda. Trabajar como voluntario es una responsabilidad. Influyes en la rutina diaria de los peques y del funcionamiento de la casa, y si de verdad quieres dejar un poquito de tu huella, necesitan verte y familiarizarse contigo. Es el motivo por el que muchos otros centros que conocemos exigen una duración mínima de un mes para que puedas cooperar como voluntario. Ellos no lo exigen: tienen tan pocos voluntarios que el que viene es bienvenido. Pero te aconsejamos que seas íntegro y te plantees por los niños y su estabilidad un voluntariado serio y responsable.


Nuestra huella

Como te dijimos antes, en el piso de arriba de Procasa, pegado al patio, había una sala de informática sin uso (los ordenadores estaban todos estropeados) y un almacén grande lleno de cosas inservibles. ¿Qué hicimos? Primero, reformamos la sala de informática 

- Sala de informática. Limpiamos la sala, abrimos los ordenadores uno a uno, los arreglamos y les instalamos sistemas operativos nuevos, packs de juegos educativos, y filtros para niños. Los conectamos a la red central de Procasa, compramos audífonos para todos e instalamos un proyector y una pantalla de cine, y colocamos cortinas para dar oscuridad en la mañana y poder usar el proyector con claridad.

¿Qué hicimos con el almacén? Dos cosas: una biblioteca y una sala de terapias y juegos. Lo dividimos en dos partes levantando un muro de tabla roca. Primero vacíamos todo e hicimos limpieza. Luego contratamos un tablaroquero, Felipe, que en un día dividió la sala en dos con un muro de pladur. Lijamos, pintamos, y realizamos un mural precioso con la ayuda de los niños, que se emocionaron al involucrarse en el trabajo. 

- Biblioteca. Tras el trabajo previo, conseguimos estanterías, las limpiamos, pintamos y montamos. Trajimos una mesa usada, cuatro sillas y dos bancos de palets reciclados, colocamos tapetes y cojines en el suelo y colocamos cortinas para decorar la sala. Luego conseguimos libros de segunda mano y los colocamos, clasificados por géneros, números y colores. Queríamos conseguir crear un área alegre donde se sintieran a gusto leyendo ¡Les encantó su nuevo espacio para la lectura!

- Sala de juegos y terapias. Lijamos, pintamos, limpiamos, colocamos estanterías y ordenamos todos los juegos donados que tenían los peques que por falta de organización ni conocían ni podían usar. Colocamos alfombras para que la psicóloga que les visita una vez en semana pueda trabajar sus técnicas de meditación y debate y donde pudieran también sentarse a jugar. Colocamos cortinas decorativas y... ¡listo!


¿Cómo fue la convivencia con los voluntarios ?

En este caso, éramos los únicos voluntarios que trabajábamos a diario en Procasa. Coincidimos brevemente con la profe de inglés y de danza y con una voluntaria llamada Rubí que vino a maquillarlos por Día de Muertos. Realmente con el que más convivimos fue con Jesús Fajardo, un maestro que trabaja como voluntario día a día en la casa. Es la persona que, sin recibir nada a cambio, más tiempo pasa con los niños y que se encarga diariamente de su educación.  Él conoce a fondo a los pequeños, les dedica todo el tiempo posible, y ellos le quieren como a un padre. Hemos aprendido enormemente de Jesús y de su fuerza de voluntad y trabajo, y de su amor incondicional hacia los niños, y le admiramos enormemente. Aún nos sigue mandando fotos de los peques y contándonos de sus vivencias. Nuestros mayores respetos a Jesús y su dedicación. Más maestros así necesita el mundo.


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